Templo de San Bernardino Tlaxcalancingo

El templo de Tlaxcalancingo también está decorado con azulejos de talavera poblana y el ladrillo rojo de la región, modalidad del barroco mexicano. Es uno de los más importantes de la zona, y sus dimensiones así lo anuncian. Tiene un atrio muy amplio resguardado por una barda perimetral con los clásicos pináculos piramidales de uso frecuente en la región, siendo su acceso por medio de dos puertas, la principal de doble arco y la lateral de un solo, ambos muy elaborados y barrocos.


Cuenta además, con una capilla lateral que tiene planta de cruz griega, lo que la hace única en su tipo por los volúmenes interesantes que provoca al exterior.


La fachada toda esta forrada de ladrillo y azulejos, es sencilla y amplia, con arcos de medio punto, ventana Coral, una imagen de San Bernardino en habito franciscano, llevando un lábaro una custodia radiante, además de tres mitras que están a su alrededor. La ornamentación de la fachada se completa en la parte superior con cuatro mosaicos de jarrones con flores multicolores, de un sol y una luna pequeña. Todavía, en la parte inferior de la torre, hay otro sol radiante, como una cara, también en azulejos y con una inscripción alusiva a la fecha de su ejecución.

El interior es de una sola nave y está muy ornamentado en estuco dorado y policromado, muy del gusto popular, siendo todavía un barroco tardío, ejecutado posiblemente en el siglo pasado.


La capilla que está a un lado en forma de cruz griega, es un lugar especial, raro de ver en la arquitectura religiosa de nuestro país, pues provoca una adecuada integración espacial, fuera del uso tradicional.


Uno de los costado de la iglesia que colinda con la plaza tiene unas características muy particulares que la hace ser muy representativa en su género ya que la fachada contiene figuras ornamentales de diferentes trazo y geometría, haciéndola única en la región.

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